En los conflictos armados de esta última década ha quedado patente que parte de la guerra se ha desarrollado y se desarrolla en el ciberespacio. Gran parte de las operaciones de inteligencia desplegadas por numerosos países lo han hecho a través del ciberespacio, mediante el uso de ciberataques, acciones de desinformación y otras herramientas propias de la guerra cognitiva, todo ello de manera perfectamente sincronizada.